9 de mayo de 2011
Las redes sociales y la política
“Internet es el espacio del poder y de la felicidad, de la paz y de la guerra.” Manuel Castells
Guillermo Rothschuh Villanueva | Opinión
Una de las novedades en la
campaña electoral para escoger al presidente y vicepresidente de la
República, diputados nacionales, departamentales y al Parlamento
Centroamericano, ha sido el uso de Facebook y Twitter como herramienta
política. Todos los candidatos a la primera magistratura del país
abrieron sus respectivas cuentas. Igual actitud asumieron sus
seguidores; buena parte del debate político se está librando en las
pantallas televisivas e Internet. La convocatoria a una marcha virtual
contra la reelección del Comandante Daniel Ortega tuvo su réplica.
Jóvenes que apoyan su reelección recurrieron al mismo mecanismo
convocando a sus partidarios, con el propósito de expresar su
beneplácito de que permanezca en el poder. La televisión galvanizó las
elecciones nacionales en 1996, el uso de las redes sociales ocurre 15
años después. Si a John F. Kennedy debemos el ingreso definitivo de la
televisión a la política, a Barack Obama corresponde haber relevado la
importancia de Facebook en la política.
Las lecciones aprendidas por lo ocurrido en Túnez y Egipto, despertó el interés de los políticos por utilizar las redes sociales. Aunque aún es prematuro determinar las razones por las cuales el crecimiento de Facebook en Nicaragua se disparó casi en un ciento por ciento de finales de noviembre 2010 a febrero 2011. Las convocatorias realizadas por Wael Ghonim, convertido de la noche a la mañana en la imagen pública de la insurrección que obligó al presidente egipcio Hosni Mubarak a dejar el poder, tuvo hondas repercusiones locales. Existen otras explicaciones: que su incremento se debió a la presentación de la película The Social Network; la lectura hecha por el gobierno acerca de lo acontecido en los países africanos de que las redes sociales habían sido incorporadas al tinglado mediático como parte del arsenal político. En un país literalmente de jóvenes, el hábito de consumo de medios ha cambiado sensiblemente. Sus preferencias resultan fácilmente discernibles: están orientadas a la utilización de internet de manera sistemática. El estímulo mayor para inscribirse en Facebook proviene de personas cercanas al entorno.
Los estudiantes de primaria, secundaria y universidades, usan Internet para realizar sus investigaciones, también para enviar mensajes, conversar con sus amigos y participar en diversos foros. Con igual fruición han abierto cuentas en Facebook y Twitter. En Nicaragua los jóvenes mantienen una comunicación constante debido a la ubicuidad urbana de la red. El 8% de los nicaragüenses que utiliza Facebook constituye un conglomerado con altos índices de escolaridad que juegan el papel de correas de transmisión ante otros sectores sociales. La fascinación que provoca su uso obedece a sus infinitas posibilidades de utilización.
La inmediatez y celeridad encaja con sus gustos. Las técnicas narrativas del video clip, esa aceleración desmesurada, empalma con su sensibilidad, una sensibilidad que es causa y efecto de las nuevas formas de comunicación, surgidas como resultado de la revolución electrónica. Suprimidas las distancias, los jóvenes se sienten miembros de la comunidad virtual. Estar conectados para muchos significa estar a la moda. La red ha pasado a ser un dispositivo de identidad. Su uso político es promocionado por su bajo costo, su alta capacidad de autoconvocatoria y de respuesta.
Una de las tantas promesas cumplidas por internet fue convertir a los ciudadanos en comunicadores. La crisis del periodismo escrito proviene de los desafíos impuestos por internet. El monopolio informativo de los medios quedó desfondado. Estamos frente a un hecho irreversible. Aún cuando no sabemos el futuro que nos deparan las transformaciones en el ámbito de la comunicación, no existe duda que ya nada podrá ser igual en las formas de relacionamiento social, político, económico, cultural y educativo. La flexibilidad que ofrece internet debido a su imbricamiento con los satélites y la electrónica le permite incidir en todos los ámbitos de nuestras vidas. La televisión ya modificó las maneras de hacer política, difundir el deporte y conocer lo que ocurre en el mundo, Internet abrió nuevas formas para ejecutar las transacciones financieras y realizar operaciones de compra-venta, incita el diálogo ciudadano. La convergencia e integración de las tecnologías hace que el teléfono móvil viva su mejor época.
La hibridez de las nuevas tecnologías es palpable. Las redes sociales transitan a través del móvil. Convertido en una rica terminal, en Nicaragua las compañías telefónicas ofrecen servicios de internet, chat y correo; Canal 2 además de colgar sus noticias en Facebook y Twitter, ofrece servicios especiales de información. Canal 8, Canal 12 y 100% Noticias, cuelgan en Facebook sus informaciones; igual mecanismo utiliza Esta Noche, Esta Semana y La Prensa, quien además inauguró Mi noticia. Confidencial Digital además de estar en Facebook, creo el espacio virtual -Reporte Ciudadano- para que nicaragüenses expongan sus necesidades y reclamos. Convertidas en terminales de televisión, los monitores de las computadoras son utilizadas también para ver películas. Las discusiones de los académicos franceses, japoneses, españoles y estadounidenses, preguntándose si sería el televisor o la computadora, quién se convertiría en la terminal definitiva, resultaron bizantinas. Ambos dispositivos cumplen la función de pantalla.
El uso de las redes sociales tenderá a incrementarse en la medida que avance el proceso electoral. Las redes no escapan al insulto y la maledicencia. Hay que evitar que descalificaciones, ofensas, acusaciones y vituperios inunden Facebook y Twitter. Muchas personas vierten ofensas contra candidatos y políticos con las que no están de acuerdo. Desprestigiar a los adversarios constituye una rémora que está costando extirpar. La propaganda negra forma parte sustancial de las estrategias implementadas por la clase política. Jamás pensé que las redes podrían verse saturadas con imágenes groseras, ofensas y adjetivos altisonantes. Una nueva tecnología reclama nuevos usos. La decisión gubernamental de impedir que organizaciones ciudadanas expresen en las calles su animadversión sobre el rumbo que lleva el país, están siendo respondidas a través de Facebook, caricaturizando y ridiculizando al Presidente Ortega. El grado de escolaridad de quienes participan en las redes sociales no es óbice para no caer en estos despropósitos. ¿Se podrá contener la hemorragia?
EL NUEVO DIARIO impuso filtros para evitar toda esta escatología y verborrea. Si los medios de comunicación no hacen nada para atajar estas formas primitivas de proselitismo político, en nada estarán contribuyendo para crear formas civilizadas para resolver las diferencias políticas. Las advertencias de medios de no consentir en sus páginas agravios y vulgaridades se cumplen parcialmente. Las medidas deben ser enérgicas. En vez de propiciar el diálogo estimulan la diatriba y chocarronería. La determinación de Confidencial de no permitir insultos y exigir respeto hacia los demás, debe convertirse en exigencia insoslayable para todos los medios. Las elecciones en vez de ser un espacio para debatir con altura, son pervertidas por políticos y sus acólitos. Las elecciones deben servir como catalizadoras de nuevas formas de expresión ciudadana, para no seguir retrasados ante las exigencias que plantea el Siglo XXI.
Algunos contenidos de la campaña electoral siguen siendo los mismos, lo nuevo únicamente es su envoltorio. Son una combinación de viejas formas de adjetivación, vehiculizadas a través de la red. La modernidad es aprisionada por políticos amañados a quienes solo interesa mantenerse o conquistar el poder. ¡Vino enchichado en odres nuevos! Las técnicas modernas para hacer propaganda y ganar adeptos han transfigurado a los políticos. Las encuestas para conocer las demandas de sus seguidores, sirven más para incidir en los estados de ánimos de los votantes, que para implementar sus peticiones. Las encuestan juegan un papel primordial en su afán de perpetuarse en los cargos. Como expone Claude Allegre en La sociedad vulnerable (Paidós, 2007), “en política, la cordura se ha convertido en una palabra tabú. Un político es, en primer término, alguien diestro y hábil, todo el mundo se lo dirá. Por eso, cuando se dice de alguien que es muy político, significa que está dispuesto a tirar todas sus convicciones por la borda con tal de complacer. En suma, ante todo es un gestor de opinión, y en ningún caso un visionario”.
A tono con los tiempos los políticos recurren a Facebook y Twitter revalidando su vocación por someter y servirse de todas las formas de hacer proselitismo. Las redes sociales constituyen para ellos nuevas herramientas de lucha política, obtenida por la reconversión de una tecnología pensada por Mark Zuckerberg, su creador, para establecer redes de amigos. Sus nuevos usos ratifican que las prácticas originarias de las nuevas tecnologías pueden ser redefinidas. Como avizoraba, Facebook y Twitter han venido a sumarse al arsenal electrónico que utilizan los políticos para establecer una relación permanente con futuros electores, una masa de jóvenes que por primera vez ejercerán su derecho al voto. ¿Por qué no se ha aprobado la nueva Ley de Telecomunicaciones? El gobierno argumentó la necesidad de aprobar una nueva legislación que incorporara internet y la tecnología digital. Su aprobación se dará hasta 2012. El partido en el poder espera contar entonces con amplia mayoría, para que nadie interfiera en sus aspiraciones de aprobar un estatuto jurídico a su medida. ¡Apuesto que así será!
Las lecciones aprendidas por lo ocurrido en Túnez y Egipto, despertó el interés de los políticos por utilizar las redes sociales. Aunque aún es prematuro determinar las razones por las cuales el crecimiento de Facebook en Nicaragua se disparó casi en un ciento por ciento de finales de noviembre 2010 a febrero 2011. Las convocatorias realizadas por Wael Ghonim, convertido de la noche a la mañana en la imagen pública de la insurrección que obligó al presidente egipcio Hosni Mubarak a dejar el poder, tuvo hondas repercusiones locales. Existen otras explicaciones: que su incremento se debió a la presentación de la película The Social Network; la lectura hecha por el gobierno acerca de lo acontecido en los países africanos de que las redes sociales habían sido incorporadas al tinglado mediático como parte del arsenal político. En un país literalmente de jóvenes, el hábito de consumo de medios ha cambiado sensiblemente. Sus preferencias resultan fácilmente discernibles: están orientadas a la utilización de internet de manera sistemática. El estímulo mayor para inscribirse en Facebook proviene de personas cercanas al entorno.
Los estudiantes de primaria, secundaria y universidades, usan Internet para realizar sus investigaciones, también para enviar mensajes, conversar con sus amigos y participar en diversos foros. Con igual fruición han abierto cuentas en Facebook y Twitter. En Nicaragua los jóvenes mantienen una comunicación constante debido a la ubicuidad urbana de la red. El 8% de los nicaragüenses que utiliza Facebook constituye un conglomerado con altos índices de escolaridad que juegan el papel de correas de transmisión ante otros sectores sociales. La fascinación que provoca su uso obedece a sus infinitas posibilidades de utilización.
La inmediatez y celeridad encaja con sus gustos. Las técnicas narrativas del video clip, esa aceleración desmesurada, empalma con su sensibilidad, una sensibilidad que es causa y efecto de las nuevas formas de comunicación, surgidas como resultado de la revolución electrónica. Suprimidas las distancias, los jóvenes se sienten miembros de la comunidad virtual. Estar conectados para muchos significa estar a la moda. La red ha pasado a ser un dispositivo de identidad. Su uso político es promocionado por su bajo costo, su alta capacidad de autoconvocatoria y de respuesta.
Una de las tantas promesas cumplidas por internet fue convertir a los ciudadanos en comunicadores. La crisis del periodismo escrito proviene de los desafíos impuestos por internet. El monopolio informativo de los medios quedó desfondado. Estamos frente a un hecho irreversible. Aún cuando no sabemos el futuro que nos deparan las transformaciones en el ámbito de la comunicación, no existe duda que ya nada podrá ser igual en las formas de relacionamiento social, político, económico, cultural y educativo. La flexibilidad que ofrece internet debido a su imbricamiento con los satélites y la electrónica le permite incidir en todos los ámbitos de nuestras vidas. La televisión ya modificó las maneras de hacer política, difundir el deporte y conocer lo que ocurre en el mundo, Internet abrió nuevas formas para ejecutar las transacciones financieras y realizar operaciones de compra-venta, incita el diálogo ciudadano. La convergencia e integración de las tecnologías hace que el teléfono móvil viva su mejor época.
La hibridez de las nuevas tecnologías es palpable. Las redes sociales transitan a través del móvil. Convertido en una rica terminal, en Nicaragua las compañías telefónicas ofrecen servicios de internet, chat y correo; Canal 2 además de colgar sus noticias en Facebook y Twitter, ofrece servicios especiales de información. Canal 8, Canal 12 y 100% Noticias, cuelgan en Facebook sus informaciones; igual mecanismo utiliza Esta Noche, Esta Semana y La Prensa, quien además inauguró Mi noticia. Confidencial Digital además de estar en Facebook, creo el espacio virtual -Reporte Ciudadano- para que nicaragüenses expongan sus necesidades y reclamos. Convertidas en terminales de televisión, los monitores de las computadoras son utilizadas también para ver películas. Las discusiones de los académicos franceses, japoneses, españoles y estadounidenses, preguntándose si sería el televisor o la computadora, quién se convertiría en la terminal definitiva, resultaron bizantinas. Ambos dispositivos cumplen la función de pantalla.
El uso de las redes sociales tenderá a incrementarse en la medida que avance el proceso electoral. Las redes no escapan al insulto y la maledicencia. Hay que evitar que descalificaciones, ofensas, acusaciones y vituperios inunden Facebook y Twitter. Muchas personas vierten ofensas contra candidatos y políticos con las que no están de acuerdo. Desprestigiar a los adversarios constituye una rémora que está costando extirpar. La propaganda negra forma parte sustancial de las estrategias implementadas por la clase política. Jamás pensé que las redes podrían verse saturadas con imágenes groseras, ofensas y adjetivos altisonantes. Una nueva tecnología reclama nuevos usos. La decisión gubernamental de impedir que organizaciones ciudadanas expresen en las calles su animadversión sobre el rumbo que lleva el país, están siendo respondidas a través de Facebook, caricaturizando y ridiculizando al Presidente Ortega. El grado de escolaridad de quienes participan en las redes sociales no es óbice para no caer en estos despropósitos. ¿Se podrá contener la hemorragia?
EL NUEVO DIARIO impuso filtros para evitar toda esta escatología y verborrea. Si los medios de comunicación no hacen nada para atajar estas formas primitivas de proselitismo político, en nada estarán contribuyendo para crear formas civilizadas para resolver las diferencias políticas. Las advertencias de medios de no consentir en sus páginas agravios y vulgaridades se cumplen parcialmente. Las medidas deben ser enérgicas. En vez de propiciar el diálogo estimulan la diatriba y chocarronería. La determinación de Confidencial de no permitir insultos y exigir respeto hacia los demás, debe convertirse en exigencia insoslayable para todos los medios. Las elecciones en vez de ser un espacio para debatir con altura, son pervertidas por políticos y sus acólitos. Las elecciones deben servir como catalizadoras de nuevas formas de expresión ciudadana, para no seguir retrasados ante las exigencias que plantea el Siglo XXI.
Algunos contenidos de la campaña electoral siguen siendo los mismos, lo nuevo únicamente es su envoltorio. Son una combinación de viejas formas de adjetivación, vehiculizadas a través de la red. La modernidad es aprisionada por políticos amañados a quienes solo interesa mantenerse o conquistar el poder. ¡Vino enchichado en odres nuevos! Las técnicas modernas para hacer propaganda y ganar adeptos han transfigurado a los políticos. Las encuestas para conocer las demandas de sus seguidores, sirven más para incidir en los estados de ánimos de los votantes, que para implementar sus peticiones. Las encuestan juegan un papel primordial en su afán de perpetuarse en los cargos. Como expone Claude Allegre en La sociedad vulnerable (Paidós, 2007), “en política, la cordura se ha convertido en una palabra tabú. Un político es, en primer término, alguien diestro y hábil, todo el mundo se lo dirá. Por eso, cuando se dice de alguien que es muy político, significa que está dispuesto a tirar todas sus convicciones por la borda con tal de complacer. En suma, ante todo es un gestor de opinión, y en ningún caso un visionario”.
A tono con los tiempos los políticos recurren a Facebook y Twitter revalidando su vocación por someter y servirse de todas las formas de hacer proselitismo. Las redes sociales constituyen para ellos nuevas herramientas de lucha política, obtenida por la reconversión de una tecnología pensada por Mark Zuckerberg, su creador, para establecer redes de amigos. Sus nuevos usos ratifican que las prácticas originarias de las nuevas tecnologías pueden ser redefinidas. Como avizoraba, Facebook y Twitter han venido a sumarse al arsenal electrónico que utilizan los políticos para establecer una relación permanente con futuros electores, una masa de jóvenes que por primera vez ejercerán su derecho al voto. ¿Por qué no se ha aprobado la nueva Ley de Telecomunicaciones? El gobierno argumentó la necesidad de aprobar una nueva legislación que incorporara internet y la tecnología digital. Su aprobación se dará hasta 2012. El partido en el poder espera contar entonces con amplia mayoría, para que nadie interfiera en sus aspiraciones de aprobar un estatuto jurídico a su medida. ¡Apuesto que así será!